¿Quién genera inseguridad?

Los medios de comunicación han pasado todo el verano bombardeándonos con noticias de sucesos, a cual más sensacionalista. Esta situación no es casual, ni inocente. Los índices de delincuencia no se han incrementado, pero sí la sensación de inseguridad, que es la percepción individual producto de las informaciones recibidas. Esta sensación de inseguridad causa en las personas miedo, desconfianza hacia los demás, sobre todo hacia los que son diferentes a “nosotros”.

Este contexto provoca que ante una situación de crisis, como la que seguramente vendrá, la población vea con buenos ojos a aquellas personas que prometen “soluciones fáciles” a costa del recorte de derechos y libertades, como ha pasado en los EUA con Trump o en Brasil con Bolsonaro. Políticas represivas que van orientadas a criminalizar la pobreza en lugar de señalar las razones estructurales que la generan.

Hace unos días, después de diversas amenazas y robos por parte de unas familias conflictivas en el barrio de Les Oliveres, un grupo de vecinos salió a la calle para poner remedio a una situación que consideraba injusta y ante la que el Ayuntamiento no había tenido la respuesta esperada. Un Ayuntamiento que hizo oídos sordos a una situación conflictiva y que sólo reaccionó cuando la gente estaba en la calle, creando un mal precedente y actuando de forma reactiva.

Pescando en río revuelto, existe el peligro además de que partidos de derechas como VOX, PP o C’s se apropien de la acción de los vecinos y vecinas de forma partidista e intenten generar brotes de racismo y xenofobia contra las personas más vulnerables que son las personas migrantes y en situación de exclusión residencial. Así, por ejemplo, la líder de C’s en Catalunya, Lorena Roldán, hacía las siguientes declaraciones: “Los ciudadanos de Barcelona tienen miedo de salir a la calle porque hay personas con katanas” en la línea de seguir generando sensación de inseguridad.

En el tweet del líder de C’s en Santa Coloma, Dimas Gragera, podemos ver cómo empiezan a utilizar las movilizaciones de las vecinas de forma partidista y a mezclar ocupaciones y okupaciones con la seguridad para alimentar los prejuicios hacia las personas más débiles.

Desde la derecha se vincula la inseguridad a las ocupaciones (nunca confundir con el movimiento okupa, aunque se intenten vincular de manera maliciosa), hablando del derecho a la seguridad o a la propiedad privada pero siempre olvidando el derecho a la vivienda. La inseguridad la genera no tener un techo donde dormir, por lo que el gran problema no es el de las ocupaciones, el problema es que los bancos tengan pisos vacíos mientras la mayoría de la población sufre el incremento de los precios del alquiler o la exclusión residencial. Una de las formas de encontrar un techo bajo el que vivir que tienen algunas familias en situación vulnerable. Estas familias suelen tener una actitud tranquila, discreta y amable con los vecinos para no generar problemas y evitar ser desahuciados. Lamentablemente en muchas ocasiones son víctimas de mafias que les piden el pago de un alquiler. Bancos y mafias vulneran el derecho a la vivienda.

Para afrontar el problema hay que ir a la raíz y realizar autocrítica desde el Gobierno de la ciudad, no quedarse en una política reactiva. Hay que realizar una análisis profundo del estado de Santa Coloma y generar un plan integral de ciudad.

Las principales medidas tendrían que servir para implementar una política activa de vivienda, evitando la especulación con los pisos vacíos en propiedad de bancos y grandes propietarios, creando un parque público de vivienda de alquiler social. También aumentando los recursos en Servicios Sociales que en Santa Coloma están saturados, apostando por el servicio de mediación comunitaria y generando proyectos comunitarios de convivencia en los barrios como el Karate Can Peixauet que es un ejemplo de cohesión social y de trabajo intercultural.

Por supuesto revisar temas de seguridad, incrementar efectivos y dotación de recursos que permitan una respuesta efectiva a sucesos como los que hemos vivido, pero desde una perspectiva de la mejora de la convivencia y no de criminalización hacia los colectivos más vulnerables. Generar un clima de caos e inseguridad no debe ser la excusa para que los recursos públicos se desvíen de las partidas de educación, vivienda o sanidad hacia otros ámbitos, cuando son fundamentales para nuestra calidad de vida.

Los que siembran el miedo nos quieren asustados y aislados, pero nos tendrán enfrente y solidarios.

Jesús Sànchez Tèllez és regidor d’En Comú Podem Santa Coloma.